La realidad virtual y el ecommerce, cada vez más cerca

La realidad virtual y el ecommerce, cada vez más cerca

Suele compararse a los creadores de vídeos de realidad virtual con aquellos pioneros que comenzaron a desarrollar el lenguaje del cine moderno. Al fin y al cabo, ver una película en todas direcciones plantea nuevos retos a los que el guión y la cámara deben dar respuesta para que la sensación sea realmente inmersiva. Con el ecommerce pasa algo parecido. En los primeros centros comerciales que surgieron hacia el siglo XVIII, la experiencia de compra consistía simplemente en acudir a una tienda bien surtida de productos para las incipientes clases medias. Más tarde los centros comerciales del siglo XIX dejaron de ser un lugar de paso para convertirse en un destino en sí mismos, donde se podía comer, beber, escribir y también comprar. Así hasta el showrooming actual donde la compra se transforma en una experiencia más interactiva y personalizada. Ahora, las nuevas tecnologías proponen a los futuros compradores sensaciones físicas en entornos virtuales, un nuevo paradigma al que algunas marcas ya se están enfrentando para ser las pioneras de ese lenguaje en las compras virtuales.

Esta nueva era del ecommerce plantea retos que van más allá de colocar productos en estanterías virtuales. ¿Cómo de inmersiva quieren las marcas que sea la experiencia para sus clientes? ¿Queremos que el comprador sea un “fantasma observador” o un participante activo de la experiencia virtual? ¿Cómo se resolverán los problemas de accesibilidad?

Oculus Rift, gafas de realidad virtualLo que nadie pone en duda es el potencial de esta tecnología. Cuando Facebook compró Oculus Rift en 2014, Mark Zuckerberg comparó la realidad virtual con Internet, los ordenadores y los smartphones. “La próxima gran plataforma informática”, dijo. No era para menos. Primero vendrían los videojuegos inmersivos, y más tarde charlar con los amigos de paseo por el Central Park de una Nueva York virtual, ver jugar a tu equipo favorito en el estadio, pero sin moverte de casa, o incluso jugar al tenis sintiendo el rebote de la pelota en tu raqueta. Y por supuesto no faltarían las marcas para venderte sus productos o servicios. Es decir, un nuevo ecosistema donde estar el primero resulta una ventaja.

La realidad virtual supondría también un paso adelante en la batalla que libran las marcas por la atención del usuario. Mientras con los dispositivos de navegación actuales, como los móviles o el ordenador, las marcas compiten entre ellas pero también con el entorno del usuario, la realidad virtual parece ofrecer un poder de atracción mayor. Actualmente, los usuarios pasan ya más de dos horas conectados en dispositivos móviles cada día de media, un tiempo que excede el que pasan navegando en su ordenador o portátil y también al que dedican a ver la televisión. La clave es hasta qué punto será posible reproducir una experiencia real en un entorno virtual, minimizando las distracciones externas que no sean verdaderamente importantes.

Experimentar antes de comprar

Con la realidad virtual las empresas tendrán capacidad de crear historias diferentes a lo que habíamos visto hasta ahora en el ordenador y el móvil. ¿Quién no se apuntaría en Halloween a buscar descuentos mientras se huye de una horda de zombies? Ikea ya ha diseñado una aplicación de realidad aumentada para comprobar cómo queda un mueble en una habitación de tu casa, pero es fácil imaginar lo bien que funcionaría en un entorno virtual.

También puede ser un filón para las marcas de coches. Aunque es difícil que una persona compre un automóvil sin haberlo probado en persona, verlo primero de forma virtual podría animarle a solicitar una prueba real. Por su parte, las marcas de moda han encontrado en la realidad virtual el santo grial para acabar con uno de los males sistémicos de las compras online de ropa: la elevada tasa de evoluciones. Sólo con ponernos nuestras gafas de realidad virtual podríamos saber cómo nos sienta un abrigo, ahorrándonos tener que comprarlo para luego devolverlo porque no nos queda bien.

Otra sensación interesante que podríamos experimentar en la realidad virtual, que no se ha logrado reproducir en el ordenador y en el móvil, es comprar en grupo, es decir, irte con amigos de compras, pagar al mismo tiempo en el mostrador y salir de la tienda llevando tus bolsas como un niño con zapatos nuevos. Es cierto que los soportes móviles permiten experiencias similares si uno está físicamente junto a los amigos y todos navegan por la misma tienda. Pero es necesario una presencia física. Con la realidad virtual será posible reproducir esa sensación. Incluso tal vez algún día podríamos llegar a disfrutar de una hamburguesa virtual en grupo… o de un masaje.

La realidad virtual también supondría un impulso para las compras a través de las redes sociales. Zuckerberg defiende que Oculus tiene “el potencial para convertirse en la plataforma más social jamás vista”. Si, como asegura, los diseñadores son capaces de reproducir en el futuro una experiencia tan real como el tacto de una textura, es fácil imaginarse de paseo con un amigo por la Gran Vía de un Madrid virtual y percibir de pronto el dulce aroma de una tienda de repostería a domicilio. Según datos de GWI Social, que monitoriza el tiempo que los usuarios pasan en redes sociales, la media se ha incrementado de 1,61 horas a 1,72 entre 2012 a 2014. Por otra parte, la realidad virtual podría atraer más ventas entre esos dos de cada tres consumidores que admiten estar influenciados por las redes sociales antes de comprar un producto.

Entorno virtual en la tienda real

Pero la cuestión no es sólo cómo cambiará el ecommerce con la realidad virtual, sino cómo ésta afectará a las compras en tiendas físicas. El último estudio de Walker Sands sobre realidad virtual revela que un 66% de los consumidores están interesados en comprar mediante esta tecnología y un 63% espera que cambie la forma en que compran. Las cifras son interesantes, pero lo más significativo es el incremento experimentado respecto al estudio del año anterior, cuando sólo el 37% se mostraba interesado por las compras en entornos virtuales.

Sin embargo, la realidad virtual no tiene por qué ser un rival de las tiendas, o al menos así lo ven algunas marcas con presencia física además de online. Los supermercados Tesco ya están experimentando con ella mediante el diseño de supermercados virtuales. En este sentido, la realidad virtual puede ser una plataforma muy útil donde probar experiencias de compra antes de trasladarlas a las tiendas físicas. Una marca como Tesco podría comprobar primero cómo reaccionarían sus clientes si se colocasen los productos dulces bien visibles nada más entrar al supermercado.

Aún queda mucho por hacer, especialmente en lo que se refiere al desarrollo de tecnologías de inmersión que apoyen la experiencia actual. Esto es clave, porque la realidad virtual depende de la capacidad de hacernos ver, sentir y tocar nuestro entorno. 2016 podría ser un punto de inflexión con la salida al mercado de las Oculus Rift. Para entonces, algunas marcas ya estarán varios pasos por delante y parece que será cuestión de tiempo que más y más empresas vayan subiéndose al tren.

Un comentario

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  • La realidad virtual y el comercio electrónico, cada vez más cerca
    26 noviembre 2015 at 11:11 am - Reply

    […] La realidad virtual y el comercio electrónico, cada vez más cerca […]