Historia de los medios de pago en Europa

Una breve historia de los medios de pago y su regulación

En un futuro que cada día está más cerca no necesitaremos ir al cajero automático, ni llevar tarjetas en nuestra cartera, bastará con tener a mano el teléfono móvil.

Efectivamente, el mundo de los pagos se encuentra en plena revolución y esto es así por dos razones fundamentales: por un lado, la visión que sobre los pagos tuvo ya hace años la Unión Europea y, por otro, los avances tecnológicos que han permitido la generalización del uso de Internet y de los dispositivos móviles inteligentes.

La visión de la Unión Europea

Uno de los grandes retos de la Unión Europea, cocinado durante más de quince años, es llegar a una alianza de países que vaya más allá de lo político o lo comercial. Así, la premisa es clara: no puede existir un mercado único sin un sistema financiero único. Lo anterior se traduce en que un pago en euros debe conllevar el mismo coste y tardar en liquidarse el mismo tiempo, independientemente de que se realice dentro del territorio nacional o entre dos países miembros de la Unión Europea, rigiéndose las entidades financieras que los gestionan por las mismas reglas. En otras palabras, una transferencia fondos de Valencia a Sevilla debe tardar y costar lo mismo que otra de Lyon a Venecia, independientemente de la tipología de entidades financieras intervinientes.

A tal efecto, tres han sido las líneas de trabajo principales de la Unión Europea: la introducción del euro; la instauración de la Zona Única de Pagos en Euros (SEPA, por sus siglas en inglés, Single Euro Payment Area); y la creación de dos nuevos tipos de entidades financieras, las Entidades de Pago (EP) y las Entidades de Dinero Electrónico (EDE).

SEPA

El euro ha fortalecido a los miembros de la Unión Europea y ha eliminado muchas fronteras, pero no de las que se encuentran entre estados, sino de las que simplifican el comercio y, más allá, los viajes. Quién no recuerda tener que cambiar pesetas por escudos, marcos o liras y gastarlos al final del viaje en cualquier tontería para no llevarlos de vuelta. O, peor, quedarse sin suficiente moneda un día antes de volver.

Por su parte, SEPA ha conseguido que el tratamiento de pagos con tarjeta, transferencias y domiciliación de recibos sea homogéneo en toda la zona Euro. Así, mediante el uso uniforme de códigos de cuenta (IBAN y BIC), la aceptación por igual de tarjetas de pago, débito y crédito y la estandarización de plazos y costes de transferencias, operar en los países que integran la zona Euro es tan sencillo como realizar operaciones nacionales.

Por último, como hemos comentado, se decide en sede de la Unión Europea crear dos tipos nuevos de entidades financieras: las EDE y las EP. Ante esta situación, lo primero que debemos hacer es preguntarnos: ¿de dónde surge la necesidad de nuevos tipos de entidades financieras? El principal objetivo de estas entidades es responder mejor a las necesidades del día a día del ciudadano de a pie. Así, se considera que la banca tradicional está, en cierto sentido, anclada por su pesada estructura y su lenta adaptación a las nuevas tecnologías, de modo que no responde de la forma más eficiente y económica a las necesidades del día a día del consumidor medio.

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En este sentido, las entidades de pago y entidades de dinero electrónico permiten desarrollar los servicios más básicos de la actividad financiera, como sería tener una cuenta para realizar pagos, pedir pequeños créditos, hacer transferencias, domiciliar recibos y utilizar tarjetas de pago o dinero electrónico. Estas pequeñas entidades, que van a hacer mucho más uso de las nuevas tecnologías y sólo van realizar operaciones sencillas, ofrecen ya un número limitado de servicios muy eficientes, debido a la menor supervisión y consiguiente carga administrativa, lo que redunda en un menor coste para el consumidor.

Esto nos aboca a un futuro de la banca en el que tendremos, para el día a día, una entidad de pago o de dinero electrónico como entidad financiera de uso habitual y sólo para operaciones de mayor calado, como contratar seguros, una hipoteca o fondos de inversión, recurriremos a las tradicionales entidades financieras.

Internet y smartphones

Partiendo del entorno regulatorio descrito, la viabilidad del pago por móvil se fundamenta en las últimas grandes revoluciones de sistemas de pago, como fueron las tarjetas de crédito y la generalización de pagos por Internet. Así, sirviéndose de las nuevas opciones que dan los smartphones, una herramienta que fue diseñada para comunicarse telefónicamente en movimiento se convierte en una extensión inmediata de la vida económica y social de la persona, así como también en su centro de ocio.

Bitcoin materia prima

No obstante, si nos remontamos a los antecedentes históricos de medios de pago, el medio de transmisión primigenio fue el trueque, que hoy día todavía sigue vigente, pero ha sido mayoritariamente relevado en uso por el medio común de pago, hoy llamado efectivo, la moneda. La moneda, implantada por primera vez de manera oficial por los lidios en el siglo VI a.C., es el sistema que introdujo la valoración por la que hoy día podemos cuantificar de manera numérica y precisa bienes y servicios. Posteriormente, se introdujeron diversos sistemas que iniciaban la actividad interbancaria, con el origen de las letras de cambio, la evolución del cheque y los pagarés.

Sin embargo, el salto cualitativo y cuantitativo se produce con la revolución tecnológica y la implantación de sistemas digitales de transmisión de datos que permitían la comunicación inmediata entre bancos, y con patrones de seguridad informáticos convertían la transferencia bancaria en un sistema de pago ideal para las grandes transacciones comerciales, aunque idóneo para el comercio menor. Es la invención de las tarjetas magnéticas la que termina por dar la clave que nos sirve para entender la evolución de nuestros múltiples sistemas de pago. Los últimos avances son los pagos por Internet, introduciendo datos de la tarjeta de débito o de crédito, que en la actualidad ofrecen una total seguridad y, por último, los pagos por móvil, que utilizan un sistema similar al anterior, al que a continuación nos referiremos.

Al igual que las tarjetas de crédito y débito tienen su propio sistema para transferir los datos entre bancos, que generalmente usan la línea telefónica a través de la maquina procesadora de tarjetas del propio comercio (TPV, Terminal Punto de Venta), el pago por móvil usa la red de datos que el cliente haya contratado con su smartphone para realizar las transferencias.

El poder del móvil

Mobile_paymentLlegados a este punto podemos plantearnos la siguiente cuestión: ¿qué es el móvil hoy en día? La respuesta parece que no se aleja de un solemne “todo”. Si nos fijamos en los objetos más cotidianos que llevamos con nosotros cuando salimos de nuestras casas, el móvil siempre es uno de ellos y ya está en condiciones de desbancar a los otros imprescindibles. Así podrían asegurarlo los trabajadores de la sede de Telefónica en Madrid, a los que han facilitado un programa Wallet (pago por móvil) que sustituye abiertamente a la tarjeta dentro del recinto, pudiendo efectuar pagos en máquinas expendedoras, en los restaurantes, haciendo transferencias y, más aún, incorporando un sistema que permite operar como llave. Visto lo cual podemos concluir que de disponer de un avance como hasta ahora ha tenido el móvil no sería de extrañar que acabase por expandirse y eliminase de nuestros bolsillos la cartera y las llaves.

NFC - Near field communication, mobile payment

NFC – Near field communication, mobile payment

Al menos en el dinero en efectivo hay expectativas de su desaparición, según vaticinan algunos acérrimos a la tecnología, que muestran en sus comercios la falta de una caja registradora. Eso mismo defiende la empresa MasterCard que, al igual que todas las operadoras de dinero electrónico, han optado por su propio sistema de pago por móvil. Google, por citar una de las compañías que inició su andadura en estos sistemas de pago, utiliza la tecnología de red que permite este ingenio, Near Field Communication (NFC), para facilitar a sus clientes la transferencia al comercio de la cantidad convenida, el problema principal a solventar es la capacidad de las aplicaciones para móviles de abarcar todas las compañías de transferencia de crédito. Por ejemplo, Google Wallet, la aplicación de Google, no cuenta con Visa entre los formatos admitidos. Incluso hay un problema de compatibilidad con terminales, pues tampoco se admite para iPhone. En este sentido, hay dificultades de compatibilidad con múltiples factores, que tal y como sucedió en su día con las operaciones a través de las tarjetas se irá estandarizando.

La expansión del dinero plástico ha tenido un lento avance en nuestro país y actualmente  forma parte de la vida cotidiana de la inmensa mayoría de los españoles, aún así no ha llegado a desbancar al dinero en efectivo. El mismo proceso se augura para el pago por móvil, tendrá un lento avance, pero ante las ventajas que ofrece frente a la tarjeta es cuestión de tiempo que acabe por suplantarla en uso para la realización de pequeñas compras.

En conclusión, el futuro ya está aquí, gracias al entorno regulatorio de pagos establecido en la Unión Europea, que es, sin lugar a dudas, el más eficiente el mundo, y que permitirá en breve al móvil hacer que dejemos de llevar cartera.

 

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